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feb
18th

Maratón de Asesinos, toma 2: No country for old men

Archivado en Cine, Comentarios, Opinión | Dirigido por Sebasfunk

Una selección sangrienta para permanecer toda la tarde en el cine en compañía de degollados, baleados, quemados vivos y una serie de potenciales víctimas en casi cuatro horas de celuloide. A continuación los detalles… En la segunda patita de esta maratón, un inexpresivo señor hace de las suyas con un tanque de oxígeno comprimido.

Todavía no daba un suspiro luego de salir de Sweeney Todd y ya me encontraba en la sala 15 para ver No country for old men. A esta llegué sin prejuicio alguno. Mi mente en blanco, con visos de un trailer visto a pedazos.

Ahora nos encontramos en el estado de Texas, en la actualidad. Las cosas son mucho más luminosas, en comparación con la de Burton, a pesar de que la película te recibe con dos asesinatos de una. Es una película rara, hay que decirlo. La agitación que uno espera tener mientras un despiadado psicótico mata a alguien es algo que no se genera en las dos horas de celuloide aportado por los hermanos Ethan y Joel Cohen.

Javier Bardem retrata a Anton Chigurh, un asesino que no hace nada más que matar con un tanque de oxígeno y hacer preguntas que, por su simpleza y reiteratividad, llegan a incomodar. No hay más merito en él que expresar nada. Ahí mismo puede estar lo perturbador de este personje que mata sin razón alguna y del cual la película da a conocer cosas completamente gratuitas de su vida, como cuando le dispara a un ave que está parada en la baranda de un puente. Escenas que rozan con lo absurdo. Realmente, ¿de qué actuación estamos hablando?, si Bardem ¡no hace nada!. Cero humanidad en el personaje, que es lo que podría mover algo en el espectador.

Diferente es el caso de Josh Brolin que lo vemos en un papel muy alejado de su anterior entrega junto a Robert Rodríguez y, hay que decirlo, se merece más méritos por ésta de los Cohen. La trama, la atención y la gracia están en él, al ser perseguido por Anton Chigurh (o “Sugar” como le dice él) o por la manga de matones mexicanos pseudo invisibles en la película.*

Quizás yo lo capté mal o realmente los realizadores no lo plasmaron bien, pero la historia más allá del asesino, trata del último caso que atendió el sherrif, interpretado por Tommy Lee Jones. Esto antes de su retiro, que una vez cumplido, se da cuenta de que la opción de salirse de la policía fue una mala decisión, porque realmente no tiene nada porque preocuparse o hacer. El film retrata más una historia de una vida vacía, que un viaje sanguinario en busca de un maletín con dos millones de dólares. Mi teoría se sustenta en el comienzo con la narración de Lee Jones y las conversaciones completamente fuera de la diégesis del final. Literalmente ¡Plop!.

Después de verla, claramente es para salir discutiendo y con mi viejo se dio el caso. Toda la razón le encontré cuando me dijo que quizás la música no estaba porque los directores quisieron dar la impresión de la vida real, que si uno no le pone soundtrack es sólo sonido ambiente (jajaja, mi viejo “is the man!!”). De hecho, de banda sonora ni hablar, a excepción de suaves sonidos que se integran levemente al encuadre, casi imperceptibles. Es un hecho que el compositor fue el que tuvo menos trabajo en el film.

Todo va medianamente bien hasta que la rapidez con que desenlazan la historia se hace abrupta, repentina y, valga la redundancia en este caso, “asesina” la película, para dar paso a conversaciones de los traumas de la vida y la vejez. El fin te azota la cara y te echa del cine.

Un montaje completemente clásico. Una filmación impecablemente lograda, sin ruidos ni imágenes sobre cargadas de elementos y detalles. Pero que aún así no logra impactar o potenciarse para ganadora de un Oscar -o tal vez sí, con lo antojadizos que son los señores de la Academia-.

Persecusiones intensas, balazos a destajo, agitación tipo Crank o Shoot ‘em up, no hay. Por lo tanto no gastes tu dinero si eso esperas. Para ver esta película hay que tener paciencia, estar acostumbrado a diálogos y a matanzas fugaces de mínima expresión. Lo dice un no adicto a los Cohen.

*(SPOILER: cuando muere él, la película se va en picada al suelo, reventándose en mil pedazos inservibles, metafóricamente hablando)

 

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3 Respuestas en “Maratón de Asesinos, toma 2: No country for old men”

  1. Por sofiangeles - feb 18, 2008 | Responder

    Independiente de mantener al espectador con los ojos pegados los 123 minutos que dura el films, creo que lamentablemente la pasividad del sheriff es una de los peores ingredientes de esta película, coincido con vuestros comentarios, aunque no sería tan radical en los juicios.

  2. Por acme - feb 18, 2008 | Responder

    Siento que la película está sobrevalorada… no me gustó nada de nada… y sería una lata que Berdem se llevara el Oscar a la mejor “no actuación”

  3. Por Natty - feb 27, 2008 | Responder

    Bueno, creo que quedo demostrado lo antojadizos que son en la Academia, ya que incluso esta pelicula estaba nominada a los Oscars de sonido (mejor edicion, mejor mezcla) si no tiene sonido!!!

    Eso fue un chiste de mal gusto creo yo, una ofensa a todos los equipos de sonido que hay detras de todas las peliculas decentes que tienen al menos una cancion en su banda sonora.

    Nada que decir, una pelicula muy fome. Y esta premiación pdría llamarse sin duda “Sin lugar para las buenas películas”

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