Con una trama engañosa, que plantea dudas a cada rato acerca de hacia dónde van los personajes involucrados, tenemos un Indiana que apela a nostalgia de los seguidores e invita a vivir sus anteriores aventuras a los primerizos.
A Indiana Jones uno le tiene respeto. Cuando nací él ya andaba entre cultos que le sacaban el corazón a la gente, se metía con los nazis y lo mejor es que siempre ganaba. A los cinco años comencé a disfrutar esta saga en serio y, tal como lo había mencionado anteriormente, me introdujo en el mundo cinéfilo.
Indiana Jones and The Kingdom of the Crystal Skull deja poco que desear, sólo se esmera en trabajar una fórmula que ya conocemos: acción a destajo y una sobrecarga de situaciones fantásticas.
Quizás mucha gente le perdió la fe a esta saga porque Harrison Ford ya está entrado en años, pero la realidad es distinta. Podemos ver cómo Indiana está más vivo que nunca para continuar la historia y qué mejores chicos malos después de los alemanes fascistas, que los comunistas de la Guerra Fría.
Aquí no hay abanderamientos políticos, Indy va más allá y solamente hace lo que sabe hacer: develar misterios relacionados con antiguos ídolos. Esta vez se trata de una calavera cristal que posee una extraña forma, la cual una vez que aparece no hace más que invocar sospechas por su relación con el contenido de la caja que encuentran en la bodega.
De esta forma si uno se pone a atar cabos, ya en las primeras escenas de la película puede lograr armar una idea de lo que viene, factor que no necesariamente hace predecible los sucesos que seguirán. Lo interesante de esta película no está en devolver el artefacto a su lugar de origen, si no en el cómo lo devolverán.
Esto se trata de un viaje de acción sin parar, con los típicos chistes inocentes e infinitos guiños a las historias anteriores. Factores que no aburren porque son reconocibles dentro de un mundo en el que son relevantes en su conjunto, si uno de ellos falta las aventuras de Henry Jones Jr. no están completas.
Siendo imparcial, se le pueden encontrar sus detallitos a Indy 4. Hay escenas en que se desprende un olor a doble insufrible. Otros casos en que la fantasía supera incluso el mundo de Indiana -no me refiero a la trama central-. Pero son cosas bancables por el sólo hecho de ser este personaje, al que se le tiene cariño y del que siempre se espera más.
John Williams siempre dota de una magia especial todas sus composiciones. Una magia que liga intrínsecamente las notas y melodías a los personajes que tenemos en pantalla, por lo que estimulan la memoria y se hacen fácilmente reconocibles. Sólo de esta forma, Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull logra tener una banda sonora con espíritu épico, donde Williams sale adelante como siempre con un trabajo impecable.
No se dejen engañar por los trailers o por la infinita información que en algún momento se rumoreó. La realidad de esta cinta es completamente distinta. Con lo que se ve fuera de la sala de cine no se puede lograr ni una mínima idea de lo que sucede exactamente en la historia. Y posee un final tan dantesco que hace que Brendan Fraser y Nicolas Cage se hagan en sus pantalones, después de haber osado parecerse a este personaje que se hace llamar como su perro.













Por dactiruriruri - Jun 2, 2008 | Responder
Oye sebasfunk, el trailer que te mande el otro dia de gatchaman(fuerza G) es un aviso de un ISP (internet service provider) de Japon, hicieron 2 comerciales, 1 animado y otro con personas reales. una lastima porque la animacion se ve tan buena como para llorar viendo a mas heroes de la infancia…. falta la pura pelicula de TORIBIO!(no el del colegio).
Por Jacke - Jul 2, 2008 | Responder
Que lastima que haya sido tan mala, malos personajes sobre todo el hijo como para matarlo desde el inicio, ridicula en las escenas de accion exagerada y por desgracia larga que de vuelve aburrida y cansada ya queria que se acabara, lo rescatable es Indiana Jones siempre sera Harrison Ford y la villana genial de ahi en mas es una porqueria