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ene
22nd

Astroboy: a la orden de la nostalgia

Archivado en Cine, Comentarios, Noticias, Trailers | Dirigido por Guille

Astro Boy

Al reflexionar sobre AstroBoy, uno no puede dejar de hacerse la siguiente pregunta: ¿estamos presenciando una revitalización, o un simple ejercicio de nostalgia? Si, es cierto que la interrogante de por sí es capciosa, ya que induce a pensar en la película sólo en términos de un acierto o de un fracaso.

Si bien es cierto que el largometraje animado tropieza con los clichés del género de animación infantil/juvenil – chistes empaquetados, antagonistas estereotipados, etc –, cumple el objetivo de entretener y, por añadidura, provee un contexto satisfactorio para introducir a nuevas generaciones el querido personaje de Osamu Tezuka, manteniendo ciertos conflictos del manga original, y cambiando otros con el objetivo de construir una narrativa de largometraje que sea auto-sustentable.

La película está levemente basada en el manga de Osamu Tezuka, siendo la génesis de Astro Boy y la conflictiva relación entre hombre y máquina los 2 aspectos que resultan más interesante de ver en pantalla grande. Ambientada en Metro City, una ciudad dónde los robots han pasado a ser parte importante del tejido laboral, un renombrado Doctor de apellido Tenma, decide construir un robot super-poderoso que se asemeje a su hijo recientemente fallecido, y así amortiguar su pérdida. Sin embargo, pronto se percata que, a pesar de almacenar los recuerdos de su hijo, el robot no se compara con un ser de carne y hueso, y termina expulsando al joven Astro del hogar, lo que desencadena su escape de Metro City. A la par, el militarista Presidente Stone emprende una frenética búsqueda de Astro, con el fin de retirarle su “fuente de poder”, lo cual podría entregarle grandes beneficios político-militares.

Los rasgos más interesantes del film justamente se juegan sobre la capacidad de los robots de poder desarrollar sentimientos a partir de los recuerdos, lo que pone en tensión la misma naturaleza de las emociones: sentimos porque recordamos; una tesis que nos recuerda los dilemas de I.A. de Spielberg, o El Hombre Bicentenario de Columbus (o Asimov, mejor dicho…) Preservar tales problemas de corte metafísico en la película se agradece bastante, además de proponer conflictos sobre la relación entre la máquina y el hombre, en un contexto dónde el mundo científico es puesto al servicio de viles propósitos de las cúpulas políticas y militares.

Un elemento importante que juega en contra de la película, es precisamente lo poco interesante que resultan algunos de los sub-conflictos, especialmente todo lo relevante a los niños huérfanos: tales tribulaciones narrativas parecen haber sido insertas sólo para conectar identitariamente con el segmento infantil de la audiencia, y no con un propósito ulterior. De todas maneras, si dejamos de lado algunas de estas concepciones propias de los intentos de “vender” una marca alojada en el pasado cultural de una sociedad, la película cumple, sin necesariamente destacar: tiene momentos divertidos y un mensaje social de cierto peso. Más allá, sólo aquellos fanáticos nostálgicos del manga puede que tiemblen de emoción con el proyecto.

 

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