Precedida de un cálido recibimiento de la crítica a nivel mundial, Two Lovers puede muy bien ser considerada una rareza en la actual parrilla de exhibición de salas. Regresamos a un cine de ambientes melancólicos, personajes deambulatorios y observaciones cínicas sobre el amor y la pasión. Un cine agazapado en la tradición del drama romántico europeo: de movimientos lentos y arrebatos sublimes; un cine de represiones y deseos, dónde la pugna entre la tradición y la ruptura encuentra sus formas en el constante temor a la soledad inesperada.
Dirigida por el ecléctico estadounidense James Gray, el film nos presenta en el rol protagónico a un excelente Joaquin Phoenix, sin duda despachándose una de las mejores actuaciones de su carrera (y por lo que dicen, la última) Phoenix interpreta a Leonard Kraditor, un joven-adulto que vive con sus padres en Brighton Beach, el cual sufre de trastorno bipolar y tendencias suicidas. Su conflicto gira en torno a una encrucijada amorosa, entre la frágil y atractiva Michelle (una regular Gwyneth Paltrow, a la que el papel le quedó “un poquito” grande) y la no-tan-frágil y abnegada Sandra (una sorprendente Vinessa Shaw); cada una de ellas representa un polo distinto en el modo de entender las relaciones amorosas: mientras Sandra, hija de una familia amiga de los Kraditor, es capaz de entregarle un amor fraterno y cálido, amparado en la seguridad de la familia, Michelle representa el polo opuesto: la mujer que desea ser objeto de cuidado, atareada por una inseguridad que roza entre la ternura y la pasión. La trama se complejiza cuando Michelle le confiesa a Leonard que tiene un affaire con un hombre casado, a quien ama con serias vacilaciones.
Visto así, la película puede leerse como un dramón con toques de sofisticación, dónde el conflicto no deja de ser una anécdota propia de un masticado melodrama. No obstante, la preciosa cámara de Gray, que privilegia la generación de entornos aptos para el desenvolvimiento de sus actores, nos entrega un escenario que mientras recoge gran parte del canon realista, se interesa mucho más en desnudar los recovecos del alma de sus personajes. Así, cada uno de ellos se expone a los riesgos de sus decisiones con timidez, buscando en esa esquiva figura del “otro” una salida consciente: como niños jugando a cosas de adultos. Para aumentar el estado de vacilación, la película se construye en un ambiente fantasmático: una Nueva York sombría, recortada tras un otoño perenne, cuya majestuosidad se encuentra en lo pedestre de sus locaciones. Un escenario lejano pero a la vez familiar, que recuerda la belleza enigmática del Berlin de Wenders en Las Alas del Deseo. Ciudades que enmarcan el paso de espectros, cuya desnudez nos incita a entenderlos como entes reales.
No se confunda: Los Amantes no es una película densa y oscura. Precisamente, la magia de su puesta en escena y su narrativa es presentarse sin tapujos al espectador, de forma humilde, sin exigir más que una inmersión en los mundos internos de los personajes. Gracias a un guión estable, es posible seguir la línea de los acontecimientos sin desviar la mirada, hasta llegar a un final que logra ser desgarrador, pero con la posibilidad de construir la esperanza. Sin rayar en el moralismo, la película se plantea un subsuelo ético, expuesto al espectador como la savia que puede probar. Si es imperativo o no… puede ser una discusión posterior.














Por Nicol Chandia - Ene 27, 2010 | Responder
Igual me tink buena la película, pero cuando llegará a Chile y a todo esto uds. saben algo a cerca del estreeno de Donde viven los montruos??? ojala sepan =P
Por Sebasfunk - Ene 28, 2010 | Responder
@Nicol:
Aún no se sabe si Where the wild things are llegará a Chile. En un primer momento se dijo que sería estrenada en febrero, pero sin razón aparente se pospuso. Desde la distribuidora no hay mucha información, pero la película podría llegar en en el periodo marzo/abril o simplemente pasar directamente al DVD.
Saludos!